Una vivienda alquilada se divide en partes pequeñas e iguales. Compras las que quieras y cobras la parte de la renta que te toca. Ni hipoteca, ni notario, ni inquilinos. Aquí está el proceso entero, sin saltarnos nada.
El proceso
Todo pasa dentro de la app. Tú eliges cuánto pones; del piso nos ocupamos nosotros.
Precio, zona, gastos, rentabilidad prevista y tokens disponibles. Todo a la vista antes de poner un euro.
En Explorar cada propiedad enseña sus fotos, sus números y sus gastos. Si un gasto existe, está puesto: lo que ves antes de comprar es lo mismo con lo que se calcula después la renta que cobras.
Eliges cuántos quieres y pagas con tarjeta o transferencia. Cada token es una parte de la inversión.
Un token no es una habitación ni unos metros cuadrados concretos: es un porcentaje de la vivienda y de la renta que genera. Compras uno o compras cien, y tu porcentaje es exactamente el que has pagado.
Cuando se cubre la operación se compra el inmueble y se alquila. La gestión la lleva un profesional.
Tú no tratas con inquilinos, ni con contratos, ni con averías, ni con la búsqueda de un nuevo alquiler cuando el piso queda libre. Esa es la parte que te ahorras respecto a comprar un piso tú solo.
Cada seis meses se reparte la renta neta según los tokens que tengas. Puedes retirarla a tu cuenta.
Neta quiere decir después de los gastos: lo que queda del alquiler una vez pagado lo que cuesta mantener el piso. En Alquileres ves cada reparto con su contrato y su justificante.
Qué compras exactamente
La forma más rápida de entenderlo es moverlo. Cada cuadradito es un token; los de color serían los tuyos. Cambia la cantidad y mira cómo se mueve todo lo demás.
Simulación con un piso de 480.000 € dividido en 2.000 tokens de 240 €, a una rentabilidad neta del 7 % anual: la media de las cinco viviendas que ya tenemos alquiladas. Cada cuadro del mosaico son 10 tokens. Es un ejemplo, no una garantía ni una oferta.
Una vivienda de 185.000 € está fuera del alcance de casi cualquiera sin una hipoteca. Partida en trozos de 240 €, deja de ser una decisión de vida y pasa a ser una decisión de cuánto quieres poner.
Todo sale de una sola cuenta: los tokens que tienes entre los tokens totales. Si tienes el 0,25 % del piso, cobras el 0,25 % de la renta neta. Sin tramos ni condiciones distintas según quién seas.
La renta puede bajar, el piso puede quedarse vacío entre inquilinos y pueden aparecer gastos. Que las cinco viviendas que ya tenemos den un 7 % neto no asegura que las siguientes lo den.
Cuándo cobras
El alquiler entra cada mes, pero el reparto se hace dos veces al año para que cada pago sea una cantidad que valga la pena mover.
Se suma el alquiler cobrado, se restan los gastos y lo que queda se reparte en proporción a los tokens que tenga cada uno.
Lo que te toca queda como saldo en la app. Lo retiras a tu cuenta bancaria cuando quieras, o lo dejas ahí.
Cada reparto lleva su contrato y su justificante. No tienes que fiarte de una cifra suelta en una pantalla.
Dónde ves todo
Lo importante no es tener muchas funciones, sino que entiendas exactamente qué estás comprando.
Cada propiedad con sus fotos, sus números y sus gastos.
Lo que tienes, lo que vale y lo que ha rendido.
Las rentas cobradas y el saldo que puedes retirar.
Todavía no se pueden comprar tokens. Las cinco viviendas ya están compradas, reformadas y alquiladas, y la app funciona en demo, pero abrir la compra al público es justo la fase en la que estamos.
Las viviendas, las reformas, los números de verdad y cómo va la apertura al público. Cuando se abra la compra, lo primero que haremos será contarlo ahí.
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